Importancia de la lectura

 

Por: Simeón Arredondo-Diarionoticia.com.do
simeonarredondo@gmail.com
Miercoles 18 de Julio de 2018


La lectura ofrece al ser humano múltiple beneficios que inciden directamente en la vida de las personas, aunque rara vez nos detenemos a analizarlos. Veamos sólo algunos de ellos.

Informa. Por medio de la lectura podemos informarnos de cualquier acontecimiento, hecho o suceso ocurrido en el pasado (inmediato o lejano), que esté acaeciendo en el presente, o que pueda, o vaya a suceder en el futuro (próximo o distante), sea en nuestro entorno o en cualquier lugar del universo. Y no debemos perder de vista que la información da poder. Una persona informada es alguien que puede tomar acertadas decisiones en diferentes aspectos de su vida, o respecto a cualquier actividad en la que se involucre.

Enseña. Nadie pone en duda que leyendo se aprende. La lectura nos arroja datos e informaciones que de alguna manera van pasando a ser parte de nuestro aprendizaje. En consecuencia, se puede decir que es una acción que aumenta nuestro conocimiento. Se dice que las cosas se aprenden a hacer haciéndola, es decir, en la práctica. Por ejemplo, a hablar, se aprende hablando; a cocinar, se aprende cocinando, y así sucesivamente. Pero no menos cierto es que al leer obtenemos conceptos que de manera automática nos enseñan a hacer cosas. Aunque la práctica da origen a la teoría, luego esta última suele adquirir mayor importancia para la apropiada difusión de la primera, lo que se hace mediante la escritura, que a su vez el destinatario consume a través de la lectura.

Nuevas palabras y expresiones. La lectura normalmente nos aporta nuevas palabras y/o nuevas expresiones o frases que de manera sistemática incorporamos a nuestro diccionario. Ese diccionario formado por un conjunto de términos que están alojados en nuestro cerebro y que afloran de manera coordinada cuando los necesitamos. Ello mejora nuestro modo de expresarnos dándonos más opciones en la forma de hacerlo, y al mismo tiempo nos permite interpretar o asimilar mejor las cosas que se nos comunican, ya sea de manera verbal o escrita. O sea, que la lectura aumenta nuestra capacidad comunicativa. Y es sabido por todos que una buena comunicación genera una adecuada convivencia entre las personas.

Mejora la ortografía. La lectura también nos da la oportunidad de mejorar la ortografía. Escribir correctamente es una cualidad que todos debemos poseer, pues habla muy bien de la persona. En cambio cuando se escribe con faltas ortográficas, se proyecta una imagen negativa. Al leer, nuestro raciocinio entra en contacto con una serie de palabras, la mayoría de las veces en forma repetitiva, lo que produce una especie de registro que nos hace asimilar ciertas formas que en lo adelante nos ayudan a decidir la manera correcta de escribir una palabra en caso de duda.

Aumenta el acervo cultural. Al enseñarnos nuevas cosas e informarnos diferentes asuntos, la lectura se convierte en un canal para traer a nosotros un conjunto de datos que nos guían constantemente. Ello hace que sirva como mecanismo de orientación. La suma de los distintos tipos de orientaciones y de informaciones genera una cantidad de conocimientos que determina el acervo cultural del individuo. En consecuencia, mientras más se lee, mayor nivel de conocimiento se tiene, y más culta se vuelve la persona.

Por ejemplo, para conocer el modo de vida de los habitantes de Madrid inmediatamente después de la guerra civil española, basta con leer La Colmena, de Camilo José Cela; y para descubrir las características de la ciudad de París (e incluso de otras urbes francesas) durante la primera mitad del siglo XIX, incluyendo su situación política, económica y social, sólo tenemos que leer Los Miserables, de Víctor Hugo. Ello, además de lo conmovedoras que resultan las tramas de ambas novelas.

Ejercita el cerebro. Al recibir la información de lo que leemos, el cerebro entra en actividad. Luego viene el procesamiento de esa información, que puede ser inmediato o en un tiempo posterior, y puede ocurrir en varias fases. Todo este activismo alimenta el funcionamiento de nuestro cerebro y lo mantiene activo y en ejercicio. Como los deportistas, que ejercitan su cuerpo para mantenerlo en forma y presto a responder ante cualquier requerimiento físico, el cerebro, cuando está debidamente ejercitado responde de manera más eficaz a ciertas solicitudes, que incluyen hasta la prevención de algunas enfermedades.

Deleita. Uno de los grandes aportes de la lectura es el deleite. Además de ser un excelente medio para adquirir conocimientos, y una gran herramienta para ejercitar el cerebro, también lo es para despejar la mente y evitar ciertos niveles de estrés. Sin desplazarnos, mediante la lectura podemos disfrutar de un viaje a cualquier parte del mundo, a cualquier época pasada o futura, y sumergirnos en cualquier estado; de alegría, diversión, regocijo, entusiasmo, suspenso, expectación, curiosidad, en fin, cada lectura es un mundo diferente que vivimos. Y ese mundo puede estar en cualquier lugar, incluso fuera del planeta que habitamos, o puede discurrir en un tiempo que no existíamos, o en uno que no vamos a existir. De ahí que mientras más leemos, más vivimos. Conocemos y disfrutamos más. El escritor estadounidense, George R. R. Martin, ha dicho: "un lector vive mil vidas antes de morir. El que nunca lee sólo vive una".

Y puesto que existen tantas opciones de lectura, cada persona tiene todo un universo para elegir. Hay literatura para todos los gustos, para cada necesidad, para toda ocasión. Novelas de diferentes tipos y que tratan diversos asuntos, relatos de distintos contenidos, una extraordinaria gama de poemas, y ensayos que abordan los más variados temas. Por otra parte, existe la posibilidad de leer en tantos lugares como sitios frecuentamos, visitamos, o simplemente pasamos. Podemos leer en los diferentes lugares de la casa, en un parque, en una plaza; pero también en el autobús, en el tren, lo mismo que en un avión, como en un barco. Pero también lo podemos hacer mientras esperamos nuestro turno para ver al médico, al abogado, etc. o en la cola de cualquier lugar a la espera de cualquier servicio o actividad. Es una excelente manera de aprovechar el tiempo, e incluso de “fabricarlo”, para quienes alegan no tener tiempo para leer. Por ello es aconsejable en las medidas de lo posible siempre llevar un libro con nosotros, aunque también podemos encontrar buenas lecturas en periódicos, revistas, boletines y en numerosas Webs.

Enseña a escribir. Además de todo lo anterior, otro gran beneficio de la lectura es que nos enseña a escribir. Haciendo acopio del viejo refrán de que “comprar enseña a vender”, pudiéramos manifestar en los mismos términos que leer enseña a escribir. Para quienes tienen inquietudes e interés por hacer literatura, el primer paso es sumergirse en la lectura. De hecho, todo escritor debe ser primero un buen lector. Es en la magia de la lectura que se inicia el camino hacia la escritura. La creación literaria se motiva y se fomenta a partir del proceso de lectura que conecta lo aprendido con la chispa de la inspiración, y al mismo tiempo genera lo que se llama conciencia literaria.

En definitiva, la lectura nos aporta un raudal de recursos que nos conducen a convertirnos en personas más felices y en mejores ciudadanos; y si somos buenos ciudadanos, entonces tendremos una mejor sociedad. Toda lectura aporta, en mayor o en menor grado, pero siempre contribuye a algún tipo de bienestar. Visto esto, podemos afirmar categóricamente que el tiempo que pasamos leyendo no es tiempo gastado, no es tiempo perdido, es tiempo invertido. Leyendo nunca perdemos, siempre ganamos.
 

       

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